Productos

Nota Mensual

Berrinches y Pataletas

Desde que el niño nace, y por un buen tiempo, el llanto es la principal herramienta que posee para comunicarse y reclamar la atención del adulto. Al acercarse al primer año de vida, comienzan a aparecer los tan frecuentes berrinches, rabietas o pataletas.

Éstas podrían definirse como comportamientos irritables, compuestos por muchos llantos y gritos, por medio de los cuales, el niño manifiesta su impedimento por conseguir o realizar algo que en ese momento desea. Dichos comportamientos son totalmente normales, y están presentes en los niños hasta los tres años aproximadamente.

Las razones por las cuales estos berrinches se presentan de manera tan frecuente son varias. Principalmente al niño en esta edad le cuesta enormemente controlar su temperamento, dado que es emocionalmente lábil y su principal vía de expresión es el cuerpo. A medida que el lenguaje se va desarrollando y va logrando expresar sus intereses verbalmente, éstos disminuyen (aunque no desaparecen, volviendo quizás a presentarse en momentos de fragilidad o cambios emocionales). También se explican por la baja tolerancia a la frustración y por la necesidad de buscar una clara puesta de límites por parte de los adultos.

Cómo ayudar al niño durante el berrinche:

  • Es importante cuidar que no se dañen o dañen a otros, ya que son frecuentes las conductas agresivas y auto-agresivas.
  • Cambiar la situación en la que está, muchas veces lo ayuda (si está en un lugar público, sacarlo para afuera; cambiarlo de ambiente o distraerlo con otra cosa).
  • El niño, en estos momentos, se desconecta de la realidad, por lo cual hablarle a veces resulta inútil. Podemos dejar el diálogo y la explicación para luego, una vez que el berrinche haya terminado.
  • Mantener la calma en estos momentos es crucial. Las respuestas deben ser firmes, seguras y claras. Debemos evitar amenazarlos, gritarles o pegarles, dado que ésto atemorizará más al niño y no lo ayudará a calmarse ni salir de dicha situación. La desesperación del adulto ante estas rabietas aumenta las mismas.
  • Mantenerse indiferente hacia la conducta inadecuada del niño muchas veces resulta positivo, ya que al no obtener la atención que él espera, la conducta se extingue.
  • Evitar todo beneficio secundario: muchas veces estas pataletas ocurren con el fin de lograr algo de parte del adulto, como ser mayor atención. Dado que la mayoría de las veces ocurren en lugares públicos o inesperados, por el deseo que cesen de llorar, los premiamos o hacemos algo que les guste a cambio. De esta manera, ellos aprenden que el berrinche es un buen medio para lograr cosas.

    Predecir los berrinches e intentar prevenirlos es muy importante. Hay situaciones en las que hay más probabilidad que el niño tenga una rabieta, como ser, cuando tiene sueño o hambre.

    Importante: La flexibilidad es importante a la hora de educar a nuestros hijos. Muchas veces el niño está pasando por un momento crucial en su vida, de muchos cambios, angustias e inestabilidad: nacimiento de un hermano, mudanzas, separaciones, etc. En estos casos, incluso aunque la rabieta esté presente, es muy positivo brindarle un abrazo y contención si lo necesita.

    Lic. En Psic. Lucía Achard Mendivil

    Siempre consulte a su médico

    Productos